Rosé Millésimé 2005

Generoso y preciso.  ¡Puro Charles! 

 

UNA BELLEZA CLÁSICA EN LA TRADICIÓN DE CHAMPAÑA

El Rosé 2005 se ha tomado su tiempo para madurar con paciencia: el sol que caracteriza esta añada le aporta esta estructura angular y generosa que requiere de años para redondearse y desarrollarse plenamente. Después de más de diez años sobre lías, este vino no decepciona: intenso y potente con un futuro muy prometedor.

A LA VISTA: delicado tono rosa nacarado, con una efervescencia fina y dinámica.

AL OLFATO: el aroma anuncia de entrada su gran riqueza y potencia, con notas de Kirch y cereza muy madura, ciruela carnosa, granada y arándano. Solar y generosa, es una cornucopia de abundancia de frutas maduras que nos transporta a un universo lleno de dulzor. Las notas de brioche y mantequilla fresca encajan a la perfección con el espíritu de la añada.

AL GUSTO: aromas sutiles de pomelo confitado y sotobosque tostado. Este vino, goloso y relajado, se deja beber con facilidad. Es potente en boca, con una gran amplitud. El paladar se llena de una textura amplia y una excelente persistencia aromática.

LA VENDIMIA PARA CHARLES HEIDSIECK.

Los primeros cortes de racimos se realizaron el 9 de septiembre. La recolección se llevó a cabo con un clima fresco, seco y soleado. El frescor nocturno favoreció la acumulación de azúcares dentro de las uvas. Gracias al calor y la lluvia, los racimos alcanzaron un peso superior a la media y una gran riqueza en azúcares, en torno al 10 % del volumen de alcohol potencial. Fueron buenas noticias, acompañadas por un nivel excelente de acidez, que confiere a esta añada un equilibrio y un potencial de guarda muy prometedores. Las primeras degustaciones revelan unos chardonnays particularmente excepcionales, y unos pinots noirs sutiles y aromaticos.

Notes de Cyril Brun, 

Jefe de bodega

 

2005 EN CHAMPAÑA - Una añada de calidad.

En todas las regiones de Francia, el balance de las vendimias de 2005 fue superlativo: «Una añada excepcional». El año 2005 deparó un escenario especialmente favorable para Champaña: un invierno fresco y seco, una canícula precoz en junio que favoreció la floración de las viñas, precipitaciones razonables durante el verano y, por último, el retorno de calores fuertes a principios de septiembre. Las condiciones óptimas para la maduración de la uva.